La soledad es quien humilla al corazón tatuándose lo que quiere borrar, obligándolo a ver las fotos de quien pretende olvidar, lo pone a escuchar un silencio mientras observa la ausencia cuando huele el perfume, clavado en el cuarto, haciéndolo cantar de amor cuando el receptor no podrá escucharlo, ahogándolo en las lagunas de sus mismas lágrimas. La soledad te lanza flechas al pecho que adornando tus paredes con fotos de recuerdos, es la manera de hacerte sentir su presencia recordándote que perversa es cuando se convierte en tu amiga, esta soledad es despiadada te clava puñales de amor con la firma de ese amor que se a convertido en dolor, se apodera de tu mente y te hace recordar cada momento, instante…
La soledad es el calendario de la ausencia, una canción de despecho que la escucha el sordo y la canta el mudo, que llega sin llamarla cuando se va quien no debe. La soledad es fiel, el combustible de tu miseria, el alcohol que te anestesia. La soledad es la cárcel de la superación, la esperanza de la desmotivación de ser quien reina en tus sentimientos, corruptora de la felicidad.
La soledad es el narciso olor de un perfume perfecto, ese silencio anárquico que invade tus oídos, esa imagen perfecta que proyecta tu mente, es el dulce sabor que se degustó en unos labios… La soledad es el olvido de lo que ya se había olvidado…
Colaboración de Ochoa
Venezuela
